
SOBRE LA INVESTIGACIÓN
¿Cómo se vuelve la carne un signo nacional?
En Argentina, la carne no es solo un alimento: es rito, orgullo, sacrificio, frontera y fiesta. Es territorio donde se mezclan la violencia y el deseo, el trabajo y la celebración, lo humano y lo animal.
Continuando la trilogía sobre identidad nacional iniciada con Adentro! —una deconstrucción de las danzas folclóricas argentinas desde la danza contemporánea—, este nuevo proyecto se interna en los paisajes simbólicos y materiales de la carne. Nos interesa mirar el cuerpo como superficie de inscripción: ¿qué gestos corporales se heredan del gaucho, del matarife, del peón rural, del que asa? ¿Qué danza se puede escribir entre la noción del cuerpo del animal, su carne y el fuego?
El matadero aparece como una escena fundacional: un orden de cuerpos, una coreografía del control y la muerte. Allí donde un cuerpo se vuelve carne, también se organiza un relato sobre quiénes son comestibles, sacrificables, celebrables. Nos preguntamos qué se oculta y qué se consagra en el ritual del asado, qué formas de masculinidad se reafirman al calor del fuego, qué tipo de nación se representa en esa comunión. Nos interesa explorar la frontera entre lo humano y lo animal, y pensar un espacio escénico donde esa línea puede traccionar. Donde el cuerpo se desmarca, se descompone, se cocina, se resiste. Donde las formas heredadas pueden quebrarse y volverse otra cosa.
Carne propone una excavación desde el cuerpo: una búsqueda de las coreografías invisibles que nos constituyen, nos alimentan y nos atraviesan. Una danza entre la sangre, la materia, el trabajo, la fiesta y la historia.
Una obra de Diana Szeinblum en colaboración con Pablo Castronovo, Bárbara Hang y Andrés Molina
Producción artística: Clotilde Meeroff
Fotos: Jazmín Tesone
Video: Lorenzo Nir