t4/ IBÁÑEZ/ SERGIO BORIS

Ibáñez sospecha que su novia lo va a abandonar y que también lo van a echar del almacén donde trabaja: se quedó ciego hace una semana. Aturdido y desesperado por recuperar la fe, llega a un club de no videntes al que hace mucho no va nadie. Allí, Sosa -ciego de nacimiento- y Romero -ciego desde hace quince años- resisten como ecos fantasmales de una existencia siniestra y atontada. Todo cambió. El braille es difícil de aceptar y el pasado engaña. “Ciego he sido creado, no privado de algo, sino dotado de ceguera”. Brindando por un plan que lo salvará, Ibáñez se arroja a la voz de la traición.

Notas de Prensa