t4/ La ira de Narciso

Monólogo que relata la estadía del autor en la ciudad de Liubliana a donde es invitado para dictar una conferencia magistral sobre el célebre mito de Narciso.

La ira de Narciso

Siguiendo la línea de autoficción en la cual el dramaturgo franco-uruguayo Sergio Blanco viene incursionando desde hace ya algunos años, La ira de Narciso es un monólogo que relata la estadía del autor en la ciudad de Liubliana a donde es invitado para dictar una conferencia magistral sobre el célebre mito de Narciso. La obra nos narra los últimos preparativos de dicha conferencia al mismo tiempo que nos da cuenta también de los distintos encuentros que el autor mantiene en su habitación de hotel con un joven esloveno que acaba de conocer.
 

#MIRADAS

“La ira de Narciso atrapa en un monólogo en la que los hechos, a modo de un relato, se acumulan y progresan. Con varias capas de lectura, la obra funciona como una historia que un actor le cuenta a quienes lo escuchan, en el hecho vivo e irrepetible que es el teatro. Una forma de salirse de sí mismo para encontrarse con otras miradas. Un intento de suspender el tiempo y convertir la vida de todos los días en algo trascendental." Revista Ñ


"Tras la muy elogiada Tebas Land, Corina Fiorillo vuelve a dirigir un texto del dramaturgo uruguayo Sergio Blanco, La ira de Narciso. Gerardo Otero se ofrece a un texto y un papel que exigen una máxima exposición. Tiene buenas herramientas para hacerlo: dicción clara, concentración superlativa, cuerpo dispuesto y, quizá lo más valioso, un gran trabajo de foco. Si la historia pasa clara es por el saber mirar que utiliza. Un trabajo sutil que compone un universo." La Nación
 

"Nadie mejor que Sergio Blanco para diseñar una obra como La ira de Narciso, una suerte de thriller en tiempo presente que con actuación de Gerardo Otero y dirección de Corina Fiorillo se puede disfrutar en TIMBRe4. Además del conmovedor trabajo de Gerardo Otero -que ya estaba en la exitosa Tebas Land-, ayudado en algunos pasajes por la preparadora física Vivi Iasparra y superador de la frialdad con la que Blanco relata su experiencia casi quirúrgica, lo que hace Fiorillo es una de las mejores puestas en su tipo." Telam


“Corina Fiorillo da cuenta de este apasionante experimento especulativo que pone en jaque la credibilidad del espectador. Lo hace por la misma vía material; la imaginería mecánica y virtual sobre varios soportes. Así llega a un sospechado mundo ambiguo, intermedio, donde se pueden multiplicar hasta el infinito las asociaciones libres en cada abordaje, pero también en la participación especulativa de la platea. Hace falta sí, un actor dúctil y maleable como Gerardo Otero, que pueda desdoblarse y aun agonizar con los posibles. Ser demiurgo, víctima y victimario, capaz de tomarse todas las distancias, todas las proxemias. Es una labor de fuerte sensibilidad y maleabilidad creativa.” Luis Mazas


“La dirección de Corina Fiorillo es filosa e inmersiva, si algo conoce a la perfección es el trabajo con los actores, en este caso, al ser un unipersonal, la presión recae en Gerardo Otero quien realiza una actuación soberbia, y si bien en espectáculos anteriores ha demostrado que es un habilidoso intérprete, aquí logra mostrar una nueva faceta, su composición (la cual se desdobla en distintos personajes, incluyendo la primera persona) es brillante y de enorme potencia e impacto. Una pieza intensa y provocadora sobre la soledad, la creación, la sexualidad, la muerte y el lenguaje.” Geo teatral
 

“¿Cuántos Narcisos pueden existir? Por las características del personaje mitológico es condición de posibilidad de la narración que exista uno solo. Así, se configura esa mirada así mismo que viene del mito y que Blanco configura con maestría para que Gerardo Otero aporte la dramaticidad necesaria del hecho teatral con solvencia, toda vez que manipula la tecnología durante la obra para mostrarnos cómo los hechos se suceden y cuánto de imperativo tiene la luz, las imágenes y los sonidos. La dirección de Corina Fiorillo hace posible un mecanismo que le redunda en puro beneficio a el (los) personajes que simulan ser ‘reales’ cuando sólo son constructos de un texto dramático que difiere y traslada la secuencia mitológica (sabida por muchos receptores) pero la resuelve de un modo novedoso y a la vez sospechado.” Puesta en escena
 

“La trama logra sostener un nivel de suspenso y oscuridad, que más allá de alcanzarse por el texto, se debe al excelente trabajo de Gerardo Otero en todos los aspectos, en una labor en la cual no es común ver a un actor. Las decisiones arriesgadas de Corina Fiorillo de exigirle a Otero, no sólo su entrega completa desde lo actoral, sino también desde lo físico y lo técnico, hacen de La ira de Narciso una pieza única, ambiciosa, y con un estilo muy marcado que va más allá que cualquier otra. Otero cautiva al público con algo que sabe muy bien: transmitir con emoción y compromiso.” Chapeau Argentina


“Gerardo Otero logra crear climas íntimos y emotivos intercalados dentro de momentos de seguridad y desenfreno. Sabe cómo manejar los tiempos con cadencia y con ritmo y encarna un texto largo con soltura, emoción y sólidos recursos gestuales.” Sobre tiza


“Gran actuación de Gerardo Otero como único personaje en escena, que se mueve como si él realmente fuera el autor de la obra. Va pasando por un sinfín de emociones, tristeza, alegría, pasión. Tocando temas como la soledad, la sexualidad, la desesperanza y la adicción. Un escenario despojado pero muy pensado, con luces, música y proyecciones, que hacen que el actor realmente se luzca.” La butaca web


“Si históricamente el pacto de verosimilitud con el espectador cuando está bien logrado nos hace olvidar de la realidad para perdernos en la ficción, en esta obra se da un paso más. El dramaturgo y actor se entregan al exhibicionismo para invitarnos a una especie de voyeurismo como espectadores. Aplausos para Gerardo Otero, el actor, que presta su voz, su cuerpo y su memoria a este texto inquietante, de rara belleza. La ira de Narciso, en cartel en esta temporada junto a Tebas Land, son dos grandes eventos teatrales para no perderse en la temporada 2018 de TIMBRe4.” La razón del gusto


“Gerardo Otero, con una precisa dirección de Corina Fiorillo, logra un trabajo de excelencia manteniendo al público atento al desarrollo de la obra. Otero, con mucha credibilidad, un gran dominio del espacio, los silencios, los manejos de la iluminación desde el escenario, y la interacción con el público, hacen que ir a verlo justifique el pagar la entrada.” Teatros argentinos


“Deslumbrante actuación de Gerardo Otero e impecable dirección de Corina. Tiene múltiples lecturas este mito de Narciso actual. Un thriller, un relato den esa personalidad desdoblada, el hombre artista que piensa y siente, la obra que se va escribiendo. Y muchas más. Es casi imposible de suponer que un actor realice tantas cosas a la vez en escena: actuar, interpelar, manejar una serie de elementos técnicos, todo a la vez.” Marita Foix


“Hay textos que son precisos y que juegan con el espectador de manera seductora completándolo o integrándolo. Eso es una dramaturgia inteligente Sergio Blanco. Después está el cuerpo del actor Gerardo Otero y la astucia con la que arma y desarma la escena para dejarnos entrar en cada acción de realidad ficcionada. Y después está ella, la atrevida de Corina Fiorillo que sutilmente crea otra vez el engranaje perfecto. Eso junto a la tecnología, la puesta, la música, la filosofía, el homenaje al cine, y tantos ítems más hace que La ira de Narciso nos lleve más allá del mito y alcance al artista en su propio lenguaje. Es una obra de teatro pero me fui después de los 70 minutos con ganas de un segundo capítulo. Como esa adicción que generan las buenas series. Otra vez como Tebas Land queremos más capítulos.” Alejandra Quevedo

 

Ficha Técnica

 

Dramaturgia: Sergio Blanco
Actúan: Gerardo Otero
Escenografía y vestuario: Gonzalo Cordoba Estevez
Diseño de luces: Ricardo Sica
Video: Francisco Castro Pizzo
Fotografía: Sebastián Arpesella
Diseño gráfico: El Fantasma De Heredia
Entrenamiento corporal: Viviana Iasparra
Prensa:Marisol Cambre
Asistencia de dirección: María García De Oteyza
Producción: Maxime Seugé, Jonathan Zak
Dirección: Corina Fiorillo